Filosofía y Dios

Filósofos que creyeron en Dios

Platón, Aristóteles, Avicena, Tomás de Aquino, Pascal, Leibniz, Kant y más: los argumentos de las grandes mentes sobre Dios, y sus críticos.

Actualizado el 20 de octubre de 2026 · Con fuentes verificables · Nuestro método

En corto: durante 2.500 años, muchas de las mentes más brillantes de la humanidad concluyeron, solo con la razón, que detrás del universo hay una causa primera, inteligente y necesaria. No todos estuvieron de acuerdo, y aquí también te contamos a sus críticos. Pero creer en Dios nunca ha sido «cosa de gente que no piensa».

¿Por qué la filosofía se pregunta por Dios?

La filosofía nace del asombro: ¿por qué existe el mundo?, ¿por qué tiene orden?, ¿por qué podemos entenderlo?, ¿de dónde viene el bien? Al seguir esas preguntas hasta el final, muchos filósofos llegaron a la misma frontera: una realidad primera que no depende de nada y de la que todo depende. Unos la llamaron el Bien, otros el Uno, el primer motor o el ser necesario. Las tradiciones la llaman Dios.

Los cinco grandes argumentos, en simple

ArgumentoLa ideaQuién lo defendió
CosmológicoTodo lo que empieza a existir tiene una causa. El universo empezó. Luego tiene una causa.Aristóteles, Avicena, Tomás de Aquino
De la contingenciaTodo podría no existir. ¿Por qué hay algo en vez de nada? Debe haber un ser que exista por sí mismo.Avicena, Leibniz
Del diseñoEl orden y la precisión del universo apuntan a una inteligencia ordenadora.Platón, Tomás de Aquino, hoy el «ajuste fino»
OntológicoSi podemos pensar en un ser perfecto, ese ser debe existir, porque existir es más perfecto que no existir.San Anselmo, Descartes
MoralSentimos que hay un bien y un mal reales. Una ley moral apunta a un legislador.Kant, C. S. Lewis

15 filósofos que creyeron en Dios

Platón

Grecia, s. IV a. C.

Detrás del mundo cambiante hay una realidad perfecta, el Bien, fuente de todo. En el Timeo describe a un artesano divino que ordena el cosmos.

Aristóteles

Grecia, s. IV a. C.

Todo lo que se mueve es movido por otro, pero la cadena no puede ser infinita: debe existir un «primer motor inmóvil», pensamiento puro, que todo lo atrae.

Plotino

Egipto y Roma, s. III

Todo procede del Uno, como la luz procede del sol, y el alma desea volver a su origen.

San Agustín

Norte de África, s. IV-V

Buscó la verdad en la filosofía y en sí mismo, y concluyó que el anhelo humano de infinito solo descansa en Dios.

Avicena (Ibn Sina)

Persia, s. XI

Todo lo que existe podría no existir; por eso debe haber un «ser necesario» que existe por sí mismo y da el ser a todo lo demás.

Maimónides

Al-Ándalus y Egipto, s. XII

La razón y la fe no se oponen. De Dios podemos decir mejor lo que no es que lo que es: está más allá de todo concepto.

Tomás de Aquino

Italia, s. XIII

Propuso cinco vías racionales hacia Dios: el movimiento, la causa, la contingencia, los grados de perfección y el orden del mundo.

René Descartes

Francia, s. XVII

Tenemos la idea de un ser infinito y perfecto, que no pudimos inventar seres finitos: esa idea tuvo que ponerla en nosotros alguien infinito.

Blaise Pascal

Francia, s. XVII

Matemático genial, propuso su famosa apuesta y defendió que el corazón conoce verdades que la razón no alcanza.

Gottfried Leibniz

Alemania, s. XVII-XVIII

Formuló la gran pregunta: ¿por qué hay algo en vez de nada? Todo tiene una razón suficiente, y la razón última de todo es Dios.

Immanuel Kant

Prusia, s. XVIII

Criticó las pruebas clásicas, pero sostuvo que la ley moral nos obliga a postular a Dios como garante del bien.

Søren Kierkegaard

Dinamarca, s. XIX

La fe no es una conclusión lógica, sino un salto: una decisión personal ante lo absoluto.

Simone Weil

Francia, s. XX

Filósofa y activista, describió la atención y la compasión como caminos hacia Dios, incluso en medio del sufrimiento.

Alvin Plantinga

Estados Unidos, s. XX-XXI

Sostiene que el conflicto no es entre ciencia y fe, sino entre ciencia y naturalismo, y que creer en Dios puede ser racional.

Antony Flew

Reino Unido, s. XX-XXI

Fue durante décadas uno de los filósofos ateos más influyentes. En 2004 anunció que aceptaba la existencia de un Dios creador, convencido en parte por la complejidad del ADN.

Sus palabras

Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.

San Agustín, Confesiones, I, 1

El corazón tiene razones que la razón no conoce.

Blaise Pascal, Pensamientos

¿Por qué hay algo más bien que nada?

Gottfried Leibniz, Principios de la naturaleza y de la gracia, 1714

Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes, cuanto más reflexiona sobre ellas: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral en mí.

Immanuel Kant, Crítica de la razón práctica, 1788

La apuesta de Pascal

Blaise Pascal fue un genio de las matemáticas: a los 19 años inventó una de las primeras calculadoras mecánicas y fundó, junto a Fermat, la teoría de la probabilidad. Usó esa misma lógica para la pregunta más grande. Si Dios existe y crees, lo ganas todo; si no existe y crees, no pierdes casi nada. Si Dios existe y no crees, lo pierdes todo. Por lo tanto, concluye, es razonable apostar por Dios.

Sus críticos responden que no se puede creer a voluntad y que el argumento no dice en qué Dios apostar. Pascal sabía que la apuesta no es una prueba: es una invitación a tomarse la pregunta en serio.

Las cinco vías de santo Tomás de Aquino

  1. El movimiento: todo lo que cambia es cambiado por otro; debe haber un primer motor.
  2. La causa: nada se causa a sí mismo; debe haber una primera causa.
  3. La contingencia: las cosas pueden existir o no; debe haber un ser necesario.
  4. Los grados de perfección: hay cosas más o menos buenas; debe haber un máximo bien.
  5. El orden: las cosas sin inteligencia actúan con un fin; alguien las ordena.

Lo que dicen los críticos

Ser honestos también es escuchar al otro lado. David Hume (1779) cuestionó que del orden del mundo se pueda deducir un creador perfecto. Friedrich Nietzsche (1882) escribió «Dios ha muerto» para describir una cultura que había dejado de creer. Bertrand Russell se declaró agnóstico y Jean-Paul Sartre construyó un existencialismo sin Dios. Sus críticas obligaron a los creyentes a pensar mejor, y hoy el debate sigue vivo en las universidades.

¿Coincidencia… o firma?

Personas de Grecia, Persia, Al-Ándalus, Italia, Francia y Alemania, separadas por siglos y por religiones distintas, siguieron la razón hasta el final y llegaron a la misma frontera: algo que existe por sí mismo y da sentido a todo lo demás. La ciencia moderna, con el Big Bang y el ajuste fino, les dio nuevos datos para pensar. La conclusión es tuya.

Preguntas frecuentes

¿Qué filósofos creían en Dios?

Muchos de los más influyentes: Platón, Aristóteles, Plotino, san Agustín, Avicena, Maimónides, santo Tomás de Aquino, Descartes, Pascal, Leibniz y Kant, entre otros. En el siglo XX, Kierkegaard, Simone Weil y Alvin Plantinga; y Antony Flew, uno de los ateos más conocidos, terminó aceptando la existencia de un Dios creador.

¿Cuáles son los argumentos filosóficos de la existencia de Dios?

Los más conocidos son el cosmológico (todo lo que empieza tiene una causa), el teleológico o del diseño (el orden del universo apunta a una inteligencia), el ontológico (la idea de un ser perfecto implica su existencia), el moral (la ley moral apunta a un legislador) y el de la contingencia (por qué existe algo en vez de nada).

¿Qué es la apuesta de Pascal?

Blaise Pascal propuso que, si no podemos demostrar con certeza si Dios existe o no, es razonable apostar por que existe: si ganas, ganas todo; si pierdes, no pierdes nada. Es más un argumento para la decisión que una prueba.

¿Qué filósofos negaron a Dios?

David Hume criticó los argumentos del diseño, Friedrich Nietzsche proclamó que «Dios ha muerto», Bertrand Russell defendió el agnosticismo y Jean-Paul Sartre el existencialismo ateo. Conocer sus críticas ayuda a pensar mejor la pregunta.

¿La filosofía puede demostrar que Dios existe?

Los filósofos no se ponen de acuerdo. Algunos, como santo Tomás, creían que la razón puede llegar a Dios; otros, como Kant, pensaban que la razón teórica no puede demostrarlo, aunque la moral nos lleva a postularlo. Lo que sí hace la filosofía es mostrar que creer puede ser una posición razonable.

Fuentes

  • Platón. Timeo; República, libro VI (la idea del Bien).
  • Aristóteles. Metafísica, libro XII (el primer motor inmóvil).
  • Plotino. Enéadas (el Uno).
  • San Agustín (c. 400). Confesiones, libro I, 1.
  • Avicena. Kitab al-Shifa (El libro de la curación): el ser necesario.
  • Maimónides (1190). Guía de perplejos.
  • Tomás de Aquino. Suma teológica, I, cuestión 2, artículo 3 (las cinco vías).
  • Descartes, R. (1641). Meditaciones metafísicas, III y V.
  • Pascal, B. (1670). Pensamientos (la apuesta; «el corazón tiene razones que la razón no conoce»).
  • Leibniz, G. W. (1714). Principios de la naturaleza y de la gracia, § 7.
  • Kant, I. (1788). Crítica de la razón práctica, conclusión.
  • Kierkegaard, S. (1843). Temor y temblor.
  • Plantinga, A. (2011). Where the Conflict Really Lies: Science, Religion, and Naturalism. Oxford University Press.
  • Flew, A. y Varghese, R. (2007). There Is a God: How the World's Most Notorious Atheist Changed His Mind. HarperOne.
  • Hume, D. (1779). Diálogos sobre la religión natural. Nietzsche, F. (1882). La gaya ciencia, § 125. Russell, B. (1927). Por qué no soy cristiano.
  • Stanford Encyclopedia of Philosophy: Cosmological Argument; Teleological Arguments; Ontological Arguments; Pascal's Wager.

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